Un adulto cuenta con 32 dientes, 16 en cada maxilar
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Todos los dientes de nuestra boca, sean las 20 piezas de leche o las 32 definitivas, tienen funciones especificas e importantes para nuestro desarrollo. En ocasiones, la boca suele ser olvidada en lo que se refiere a la higiene bucal. Nos acordamos de ella cuándo sentimos dolor, detectamos caries o algún otro problema en las encías. Pero diariamente los dientes cumplen funciones fundamentales, como masticar, triturar, moler y ayudar el habla.
Un adulto cuenta con 32 dientes, 16 en cada maxilar y divididos en: (4) incisivos, (2) caninos, (4) premolares y (6 molares). Según la forma de la corona, y por lo tanto su función, hay cuatro tipos de dientes:
Los incisivos (8 dientes): Estos son los dientes anteriores con bordes afilados. Poseen una corona cónica y una raíz solamente. Los incisivos superiores son más grandes que los inferiores. Sirven para cortar los alimentos en porciones más pequeñas, como en el caso de las frutas y verduras, tales como las manzanas y las zanahorias.
Los caninos (4 dientes): Son dientes con bordes cortantes con dos vertientes. Ellos tienen forma de cúspide puntiaguda. Están representados por un ejemplar en cada arcada de cada dentición. Son llamados colmillos en los animales. Tienen la función de desgarrar los alimentos fibrosos como la carne, pues en su anatomía coronal tienen un vértice agudo que penetra en los alimentos y permite retenerlos para desgarrarlos.
Los premolares (8 dientes): Poseen dos cúspides puntiagudas. Su anatomía les permite participar con los caninos en el desgarre de los alimentos y con los molares en la trituración de los alimentos, aunque se considera que los premolares tienen la función de la molienda fina y de la trituración.
Los molares (12 dientes): Son dientes con más de una raíz, de mayor tamaño que las piezas que los preceden. Tienen cúspides anchas. La corona de este tipo de dientes puede tener cuatro o cinco prominencias, al igual que dos, tres o cuatro raíces. Tienen la función de moler los alimentos para formar una masa que sea de consistencia y tamaño suficientes para poder deglutirlos.
Los 10 pasos para garantizar un cepillado perfecto, y así lucir una sonrisa aún más brillante.
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Paso 1 - Lávate bien las manos y las uñas con agua y jabón. Después debes hacerte un enjuague con agua para eliminar los restos de comida, ya que esta acción reduce la posibilidad de que la comida se pegue entre las cerdas del cepillo.
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Paso 2 - Elige bien tu cepillo de dientes. El principal elemento que define la calidad de un cepillo es el grado de suavidad y la cantidad de cerdas. Opta por los suaves con por lo menos cinco mil cerdas. Recuerda cambiar el cepillo cada dos o tres meses.
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Paso 3 - Ajusta tu técnica de cepillado. Haz movimientos vibratorios circulares con una inclinación de 45 grados sobre la superficie de los dientes. La mitad de las cerdas de los cepillos estarán cubriendo la superficie del diente y la otra mitad, las encías. Por lo tanto, es posible alcanzar el surco gingival, una región donde más se acumula la suciedad. Estos pequeños movimientos vibratorios circulares deben realizarse al menos 10 veces en cada lado del diente - el exterior y el interior.
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Paso 4 - Echa la cantidad adecuada de pasta. Recuerda que el gel dentífrico no puede ser abrasivo y se debe utilizar en pequeñas cantidades. Los niños con hasta siete años se deben cepillar los dientes con una pasta no abrasiva y sin flúor .
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Paso 5 - El hilo dental no siempre ayuda. La seda es un poderoso aliado para la prevención de las enfermedades orales, sin embargo, algunas regiones entre los dientes son más cóncavas, lo que no garantiza una remoción completa de los restos de comida con el hilo dental. Se recomienda utilizarlo en las regiones entre los dientes donde el contacto es muy apretado.
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Paso 6 - ¿Tiene un cepillo interdental? Solamente los cepillos interdentales alcanzan los espacios irregulares entre los dientes. Inserta la punta del cepillo interdental entre dos dientes en un ángulo hacia las encías. Recuerda hacer esto con cuidado. No hay necesidad de hacer movimientos de ida y vuelta, sólo hay que poner y quitar el cepillo y la limpieza ya está completa.
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Paso 7 - Improvisa cuando no tengas el cepillo de dientes. Para complementar el cepillado durante el día, especialmente cuando estás lejos de un baño, utiliza un cepillo unipenacho que permite remover la acumulación de biofilm oral de las áreas principales, conocidas como los márgenes gingivales. No hay necesidad de enjuagarse la boca o usar pasta de dientes. Este cepillo se puede utilizar en cualquier momento como auxiliar del cepillado normal.
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Paso 8 - No te olvides de la lengua. Limpiarla también debe formar parte de una higiene bucal perfecta, sobre todo para evitar la halitosis. El mal aliento está vinculado con la presencia de un tipo de placa formada en la lengua. Para evitar este problema, límpiala todos los días. Puedes usar un limpiador lingual de plástico, que elimina la suciedad sin lastimarte la lengua o provocarte ganas de vomitar.
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Paso 9 Cuidado al usar enjuagues bucales. El uso de antisépticos debe ser recomendado por el dentista. Hacerse un buen cepillado, con el uso del hilo dental y limpiadores interdentales y de la lengua son los mejores métodos para prevenir las enfermedades orales.
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Paso 10 - El cepillo también necesita cuidados. Limpia el cepillo con agua corriente. Dale unos golpecitos en la palma de la mano. También se puede echar unas pocas gotas de antiséptico oral. Recuerda que la cabeza del cepillo merece una atención especial. Antes del próximo cepillado, lava bien tu cepillo y enjuágalo una vez más con agua corriente para eliminar los residuos del desinfectante.